Historia de Salto
Fundación de Salto
Durante la Guerra Guaranítica, el Gobernador del Río de la Plata, Don José de Andonaegui y el Marqués de Valdelirios, le pidieron y suplicaron al Gobernador de Montevideo Don José Joaquín de Viana trasladarse al norte con un ejercito 400 hombres, para activar la conclusión del Tratado de Madrid. En octubre 1756 se establecieron frente al paradero jesuita de Ytú. Su significado es dudoso porque en lengua guaraní pude significar arrecife o Salto de agua (Ytuí) y esperaron allí al Marqués de Valdelirios. Éste le dijo a Viana, que se iba a comprometer en dar comida al ejército cuando llegue al lugar indicado . Eso no sucedió inmediatamente y el ejército tuvo que sobrevivir de la caza y la pesca, todo el ejercito durante ese tiempo sufrió mucho. Viana mandó construir varios galpones con el objetivo de alojar a su ejército y posteriormente entregárselos al Marqués. Al tiempo a los galpones se les llamó “San Antonio del Salto Chico”. Es así que los orígenes de la ciudad de Salto datan del 8 de noviembre de 1756. Algunas personas dicen que fue “por casualidad” por ejemplo el escritor Francisco Bauza en su libro de “Dominación española en Uruguay. En 1757 Viana y su colega, el Gobernador de Buenos Aires, Pedro de Cevallos, edificaron un fuerte denominado “Fuerte de San Antonio” en allí dejaron 100 hombres, porque no podían seguir la navegación por el Río Uruguay, a causa del Salto Grande que lo impedía. El fuerte tenía una capilla y ella quedó bajo la advocación de San Antonio de Padua. También en esa época pasaron unas tropas españolas que sirvieron para poner fin uno de los sitios de los portugueses a la Colonia del Sacramento. Las instalaciones sirvieron durante siete años para abastecer al ejército, fueron abandonadas en 1763. Exilio de los jesuitas El 16 de junio de 1768 las construcciones referidas fueron ocupadas por Francisco de Paula Bucarelli y Ursula y 1500 soldados, para ratificar la expulsión de los jesuitas de todo territorio español como había mandado el rey Carlos III especialmente de las misiones. Empezaron capturando en Yapeyú al principal sacerdote de la Companía de Jesús. El fuerte de San Antonio sirvió para depósito de armas y posteriormente como cárcel para la mayoría de los sacerdotes, que luego fuero llevados a Buenos Aires o a ultramar. Mientras Bucarelli capturaba a los jesuitas el teniente Nicolás García cuidaba el fuerte y a tres embarcaciones. El Fuerte y el pueblo de Yapeyú fueron destrozados por la gran creciente del Río. El fuerte fue reconstruido tiempo después en un sitio cercano pero del lado occidental del río Uruguay, este actuó como nudo fluvial-carretero. Recién en 1782 Salto tuvo habitantes permanentes, convirtiéndose en una villa.
El paso del “Éxodo” del pueblo Oriental
El 12 de febrero de 1811 Francisco Javier de Elío le declaro la guerra a la Junta de Buenos Aires. Por eso Artigas abandonó su cargo en Colonia, que estaba dominada por los españoles y se ofreció a la Junta. Tiempo después Montevideo estaba citiada al mando de Rondeau y Artigas, por eso Elío pidió ayuda a Portugal. Posteriormente los españoles y la Junta de Buenos Aires tuvieron que firmar un acuerdo ya que Buenos Aires estaba bloqueada por mar y Montevideo por tierra. Por el acuerdo (armisticio) se decidió que se levantaba el sitio en Montevideo y el bloqueo en el Río de la Plata. Por lo tanto Artigas se tuvo que retirar al norte apoyado por varias personas y, a eso se le llamo Éxodo del Pueblo Oriental o para los protagonistas “la Redota”. Los integrantes del Éxodo del Pueblo Oriental acamparon un mes a orillas del Río Uruguay en diciembre 1811, muy próximo a Salto. En ese lugar la Junta de Buenos Aires otorgo el titulo de “Teniente Gobernador, Justicia Mayor y Capitán del Departamento Yapeyú y sus partidos” a José Gervasio Artigas . Este como conductor del éxodo, realizó un relevamiento que se lo llamó “Padrón de familias orientales” con la gente que lo seguía. Comprobó que 6.000 eran militares y 4.500 civiles aproximadamente también se encontraban 846 carruajes. Había más de 10.000 personas en total, algunos eran personajes conocidos en la historia uruguaya por ejemplo la madre del General Juan Antonio Lavalleja y los padres de Rivera, otros pocos eran pertenecientes al patriciado Oriental. Todos estaban dispuestos a cruzar el río, por la presión de las fuerzas de Montevideo y de Brasil, que era colonia portuguesa. Aunque se había firmado el armisticio, en Salto ocurrieron hechos violentos, porque el mayor Manoel dos Santos Pedroso y su ejercito de 300 hombres habían matado personas y quemando pastizales. Por eso Artigas resolvió el 18 de Diciembre de 1811, armar un ejercito de 952 hombres al mando del Capitán Manuel Pintos Carneiro. El fin de esta tropa era para que Manoel y su ejército se fueran de ese predio. El 21 de diciembre Pintos le pidió formalmente que abandonara el terreno, eso no sucedió y Carneiro decidió atacar y el mayor huyo a las sierras de Yarao. Un viajero paraguayo que visitó el campamento cuando estaba en Salto dijo, “Toda esta costa del Uruguay está poblada de familias que salieron de Montevideo; unas bajo las carretas, otras bajo los árboles y todas a la inclemencia del tiempo, pero con tanta conformidad y gusto que causan admiración.” El cruce se realizó en el Paso de Salto, que se localizaba en la desembocadura del arroyo San Antonio. Este acontecimiento duro varios días. El Exodo terminó en las costas del arroyo Ayui, como un campamento enorme, que se ubicaba en lo que hoy conocemos como la ciudad de Concordia. En 1817 el ejército portugués al mando de Sebastián Barreto Pereira Pintos fue a vigilar en Salto las tropas de Artigas, pero éste ya había abandonado el campamento en septiembre de 1812.





